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lunes, 23 de mayo de 2011

Cibernética y Futuro


En una conferencia de prensa celebrada el año pasado en Osaka, Japón fue presentado el robot Geminoid TMF. Se trata de un robot hecho a imagen y semejanza de una atractiva modelo y que tiene la capacidad de reproducir las expresiones faciales de la misma. El robot puede mover su piel facial para imitar una sonrisa, reír mostrando los dientes y fruncir las cejas al recibir las señales eléctricas
En la conferencia presentaron a la modelo junto con su doble cibernético. Ambas iban vestidas de la misma manera, una chaqueta y una falda de cuero negro. La modelo llegaría a decir más tarde a los periodistas que se sentía como si tuviese una hermana gemela.
Geminoid TMF hizo las delicias de todos regalando sonrisas y riéndose de las carantoñas que le hacía su “hermana” de carne y hueso (foto) El robot actúa así debido que se filmaron con una cámara de vídeo todas las expresiones del rostro de la joven, proporcionando al robot la información suficiente para analizarlas y reproducirlas exactamente.
Los desarrolladores dijeron esperar que el robot fuera eventualmente utilizado en situaciones de la vida real, como por ejemplo en los hospitales.
“Tenemos datos que confirman que el robot ya ha dado cierta confianza psicológica con sus movimientos de cabeza y sus sonrisas a algunos pacientes cuando eran examinados por los médicos.” Dijo Satoko Inoue, portavoz de la empresa Kokoro una de las dos compañías involucradas en el desarrollo.
Una nueva tecnología siempre crea algún miedo y opiniones negativas, pero los investigadores buscan hacer robots que puedan expresar algo similar a las emociones humanas. Añadió Hiroshi Ishiguro, profesor de la Universidad de Osaka, que dirige la investigación.
Ahora la empresa tiene una serie de copias del robot para ser vendidas al precio de 10 millones de yenes ( unos 80.000 euros) a diversas organizaciones de investigación sobre robots.
Pero no sólo de imitaciones del genero femenino viven las industrias de la cibernética japonesa. También los robots semejantes a animales de compañía tienen su hueco en el mundo de los droides.
Se puede comprobar en el enlace del vídeo que acompaña a este post y en que podemos ver a un gato robot que hace lo mismo que haría uno de carne y hueso. Maullar, mostrar gestos con su felino rostro, detectar la llegada de alguien en la habitación, etc.
Muy interesante todo este mundo y creo que estamos, o los japoneses en realidad, muy avanzados en el tema de la cibernética. Está claro que los nipones son un pueblo que gusta del futuro y los robots son para ellos el icono más evidente de ese futuro que se nos prometió hace unas décadas atrás. Un futuro plagado de robots casi humanos, naves espaciales y extraterrestres venidos de infinitos mundos habitados. Pero ciertamente estamos muy lejos aun de ese futuro de ciencia-ficción. La carrera del espacio ha quedado relegada, y más ahora con la crisis generalizada, a un nivel muy bajo del escalón de prioridades de los países involucrados en ello.
Los mundos habitados son del todo esquivos a nuestra ciencia y a nuestros aparatos de rastreo, tanto ópticos como de señales de radio. Las ideas de un mundo habitable y que podamos colonizar queda cada vez más en las regiones más inaccesibles de la utopía o la entelequia.
Durante las décadas que van de los 50 a los 80, la ilusión de creer que el universo estaba lleno de civilizaciones avanzadas y que nos visitaban en platillos volantes, alimentó la esperanza de muchos en que llegaría el día de un contacto con unos supuestos hermanos del cosmos. Pero la ciencia y la realidad han demostrado que todo ha sido pura ilusión y que la explicación a los famosos platillos volantes solía ser mucho más mundana que la visita de seres de otros mundos. La ciencia hoy por hoy ha demostrado que no hay ningún planeta, al menos cercano, en el que pueda habitar una civilización, ni avanzada ni atrasada. Ni tan siquiera que pueda albergar vida. Y los planetas que pudieran tener unas condiciones parecidas al nuestro están tan lejos para que nos visiten los supuestos habitantes como para que entre en nuestros objetivos colonizarlo a medio o largo plazo. Hoy día, en la capacidad de nuestra ciencia y nuestra tecnología estamos muy, muy lejos de lograrlo.
Por otro lado la cibernética avanza, pero muy despacio. Lejos están aun los robots autónomos que puedan hablar y charlar con nosotros como si de personas se tratara. Los C3PO de la Guerra de la Galaxias o los Terminators de la película del mismo nombre, aun siguen esperándonos en su inaccesible reino de la Fantasía y la ciencia-ficción.
Es una lástima no haber podido conocer ese futuro que propugnaban los autores de Fantaciencia, pero no debemos quejarnos, ya que nuestro mundo sería algo mágico para un hombre de ciencia del siglo XIX. Y no digamos para un campesino de la edad media, para él nuestro mundo sería como una visión del infierno. Incluso, para un hombre o mujer de los años 50 o 60 nuestros adelantos tecnológicos serían cosa que les causaría gran admiración. Por ejemplo ¿Qué hubiera pensado un joven de principios de los 60, que solía hacer sus fiestas en guateques caseros con unos tocadiscos de maleta, si le dijésemos que hoy nuestra música ya casi no tiene soporte físico y que se reduce a un código binario de digitalización? Nos tomaría por locos.
Como enlace de vídeo les dejo el del robot Asimo de Honda.
Propicios días.
Gilgamesh.

EL ROBOT ASIMO





domingo, 21 de febrero de 2010

Evolución Futura del Hombre

Recuerdo que hace años, a principios de la década de los ochenta, algunos antropólogos diseñaron un prototipo de como habría evolucionado físicamente el hombre dentro varios miles de siglos en el futuro. Fueron populares en su momento y las revistas y muchos libros divulgativos de le época se hicieron eco de semejantes predicciones. Estos futuros humanos no quedaban nada afortunados en lo físico, ya que su belleza radicaría en su inteligencia. El diseño vendría a ser más o menos así:
El cuerpo en general sería muy pequeño y con una severa atrofia muscular. Las manos serían muy largas, con dedos finos y muy desarrollados, habiendo desaparecido por completo el dedo meñique de las manos y todos los dedos de los pies.
Las piernas apenas los sostendrían y carecerían totalmente de vello corporal, incluida la cabeza. Esta sería enormemente desproporcionada, con aspecto de sufrir macrocefalia y la cara destacaría por los enormes ojos, que ocuparían más de un tercio del rostro.
Los aparatos genitales estarían en su mínima expresión, usándose solamente para las excreciones físicas y para mantener relaciones sexuales cada vez más esporádicas.
Resumiendo, que el aspecto físico del hombre del futuro, según aquellos científicos, no era nada halagüeño. Parecerían algo semejante a un extraterrestre de esos que llaman grises cabezones.
Las premisas en las que se basaba el medio científico para predecir este ser extraño que serán los futuros humanos, eran las siguientes:
--- Para el cuerpo pequeño y con el músculo en su mínima expresión, basaban sus apreciaciones en que cada vez más, la tendencia sería que el hombre utilizaría menos su fuerza física natural, dejando esto para las máquinas, las cuales harían todos los ejercicios físicos por el hombre. Así, que lo más pesado físicamente que este tendría que hacer, sería apretar los botones de algún mando.
---- En cuanto a las manos largas con dedos finos y desarrollados, vendría como consecuencia de que todo en la vida de aquellos presuntos hombres del futuro, giraría en torno a los teclados de los ordenadores y de las máquinas. Haciendo que con el uso continuo, los dedos se desarrollasen excesivamente. Principalmente los que más utilizamos, el índice, el corazón y el pulgar. El meñique acabaría desapareciendo por falta de uso. Los dedos de los pies desaparecerían porque al usar constantemente calzado, estos perderían su verdadera función, que sería la de mantenernos en equilibrio al estar de pie. Como la vida de aquellos hombres sería un constante estar delante de aparatos y sin hacer ningún tipo de ejercicio físico, estarían prácticamente siempre sentados, incluso en sus desplazamientos de un lugar a otro. (Casi como hoy en día)
---- El vello corporal desaparecería al no tener función alguna, esto es, protegernos del frío principalmente. Esto sería a causa de usar constantemente ropa y que en las casas existiese la calefacción central. Imagino que no se tuvo en cuenta en aquella época, lo del calentamiento global (Si hubiese sido así, ya ni se habrían molestado en hacer unas predicciones a tan largo plazo para la civilización humana, ya que ésta, de seguir así,  habrá desaparecido en menos de un siglo y medio.)
---- En lo referido a la gran cabeza, esta tendría su origen en el uso constante del cerebro como elemento de trabajo y de interrelación con el mundo de aquellos futuros hombres. Lo que primará, siempre según los científicos, serián los trabajos intelectuales, ya que los físicos, como he dicho más arriba, quedarán para las máquinas y los robots y androides. El uso constante de los ordenadores haría que se tuviese que pensar más y desarrollar constantemente retos intelectuales para resolver los inconvenientes y problemas. (Fail)
----En cuanto a los ojos, estos se desarrollarían debido al constante uso al mirar las pantallas del ordenador, lo que contrarrestaría, evolutivamente hablando, la ceguera que eso produciría. Es decir, la necesidad crearía el órgano; necesitamos los ojos para ver la pantalla, pero si abusamos, podemos perder capacidad visual, solución: Crear unos ojos más adaptados a la visión directa de luz artificial y a distancias cortas. ¡Increíble!
--- Por último, que el aparato genital esté también en su mínima expresión, y que principalmente los órganos reproductores estén atrofiados, devendrá a causa de que la reproducción de los seres humanos en su mayoría seraá producida fuera del cuerpo humano, es decir, en laboratorios. Ya no nacerán, serán creados (¡Qué horror!) y los genitales se usarán solamente para excretar los desechos orgánicos y tener relaciones sexuales esporádicas. Esto último será porque habrá otros medios de dar placer al cuerpo. Imagino que usando sensores conectados a sofisticados ordenadores sexuales.
Parece todo muy fantástico y de ciencia-ficción, pero recordemos que eran científicos de principios de los ochenta y que la mentalidad en aquella época era muy aperturista a los grandes avances tecnológicos y, por lo que veo en lo que he relatado, muy influenciada también por la novela de ciencia-ficción. He visto por ahí pinceladas del futuro imaginado por Aldous Huxley en su obra Un Mundo Feliz.
¿A qué venía toda esta parrafada? Pues a que, a mi juicio, se equivocaron en algo muy importante y es en que el cerebro se desarrollará por enfrentarse a los retos impuestos por los ordenadores. Craso error por lo que estamos viendo hoy día y que eran las palabras con las que iniciaba el post. En aquella época, los ordenadores personales estaban saliendo del cascarón. Y sus prestaciones eran muy limitadas y había que luchar contra sistemas operativos que requerían tener conocimientos de informática, incluso según que programas, de matemáticas. Pero desde que apareció Bill Gates y su Windows, todo se volvió más fácil y más asequible, revolucionando el mundo de la informática y poniéndola al alcance de todos. Lo que antes servía para pensar, ahora nos ayuda a resolver el problema. Los ordenadores nos están quitando la costumbre de pensar y buscar por nosotros mismos la solución a diferentes problemas y sobretodo si son matemáticos.
Antes, cuando uno necesitaba consultar algo que desconocía, se devanaba los sesos en la biblioteca o en los libros especializados. Hoy en Internet y al alcance de un clic, podemos encontrar todo sin esfuerzo e incluso manuales de construcción de cualquier aparato escrito como si fuera para niños de primaria. He aquí el por qué decía yo más arriba que cada vez pensamos menos y que aquellos científicos posiblemente errarán en sus previsiones de evolución física del hombre. Pero por el resto, creo que bien podrán haber acertado. ¡Claro que eso nunca lo sabremos nosotros!
(Extracto de un post publicado en mi otro Blog, Mundo Golb)
Propicios Días
Gilgamesh